Puentes Corrugados El acero y el hormigón armado: una dupla con alto potencial

En un país minero como Chile, mejorar la infraestructura es importante. A su vez, la posibilidad siempre latente de la ocurrencia de sismos hace que debamos buscar continuamente construcciones seguras que reduzcan las consecuencias adversas de movimientos sísmicos en nuestros caminos y estructuras.

Es aquí donde la unión del acero con el hormigón armado nos aporta gran seguridad a las construcciones. Las ondulaciones o “corrugaciones” del acero corrugado permiten una buena adherencia del hormigón, disminuyendo su fragilidad al dotarlo de una mayor ductilidad. Esto permite que se reduzcan los riesgos de fractura en caso de la aplicación de un gran esfuerzo.

A su vez, el costo final de construcción es menor. La tubería de acero corrugado obtiene su resistencia mediante la transferencia de cargas a través de las paredes de acero a las zonas de relleno lateral circundante. Así puede trabajar debajo de rellenos de más de 30.5 m. En cambio, los tubos de concreto reforzado de alta resistencia, al ser rígidos, pueden soportar cargas impuestas por alturas de relleno de menos de la mitad de eso. El resultado son ahorros de hasta un 45% en costos de cimentación.

El arco de acero corrugado TV152 en Temuco es un ejemplo de puente de gran resistencia, cuya vida útil se prevee superará los 100 años.

Entre otros usos, las estructuras en acero corrugado se pueden utilizar para alcantarillas, pasos inferiores, puentes, cruce de caminos, túneles, y sistemas de disipación de aguas lluvia.